jueves, 19 de abril de 2012
Intro 3 de la música
viernes, 2 de marzo de 2012
Intro de la música
martes, 17 de enero de 2012
dos poemas
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Música rara, XVII
sábado, 27 de agosto de 2011
Los demonios de Urbina (piezas sueltas)

3.
Aquí están los locos, quemándose
sin que sus gritos se escuchen como la voz
que clamó en el desierto de los locos.
Aquí están los locos diciendo lo que ellos
no escucharon. Aquí el calendario
con números rojos señalando la fecha
en que descenderá Dios
para martillar los clavos de las cruces
que lloverán sobre los últimos días.
Aquí estamos sólo gritando por el
fuego de la demencia que nos une. Baja, Dios:
el infierno está vacío.
9.
Los elefantes despejan el camino que conduce al acantilado.
Los sigue con los ojos vendados. La canción se pierde entre el estrépito y el miedo.
Recuerda que ninguna palabra es suficiente para interrumpir el camino de las hormigas
que devoran al incauto que envejeció sin salirse del pasto caníbal.
Alto, grita y la muerte le duele tanto menos.
Entonces recuerda los pasos de ella tras los elefantes del primer hombre marchando hacia el acantilado.
Tranquilo. Dios nunca volverá a destruir estas tierras.
En cambio, crecerá asfalto.
Flores de concreto y mujeres falsas.
Hombres plásticos. Jardines llenos de falos enormes de cristal y hormigo.
“Edificios de mil ventanas se alzarán resplandecientes”
Ese será su infierno.
10.
No nos hemos arrodillado ante el abismo
por temor a Dios. El abismo nos llama
porque estamos solos y los caballos
atraviesan furiosos un campo plano.
No. El abismo no es nuestro padre
sino nuestro único destino fiel. Nuestra palabra
despojada de los murmullos de los hombres.
El abismo no es nuestro padre
sino nuestro único amante.
Imagen: The Flatiron, Edward Steichen
sábado, 13 de agosto de 2011
Un día fuiste otra Magdalena
Un día fuiste otra Magdalena. Estuviste entre mis brazos que dormían y te llamé por un nombre que no es tuyo. Te dije Magda y hoy no recuerdo cómo te llamas pero se atraviesa en la vida una mujer y un niño dentro de mí se estremece: ella es Magdalena. Magda viendo la luna. Una vez pensé en eso aunque jamás existió luna ni ángel para celebrar tu silencio entre nosotros. Sólo tu risa existía en este valle coronado por la espuma y la miel que saboreamos de la angustia. Sólo tu risa poblaba el silencio con que yo respondía ante el mundo como un ladrón que roba la paz que no puede pertenecerle. Sólo tu risa de Magdalena en este valle de lágrimas y silencio.
domingo, 31 de julio de 2011
domingo, 10 de abril de 2011
Cartas
con la televisión encendida frente a él.
Entonces no comprendía
que el viejo era un retrato. Una profecía generosa
de lo que podría suceder. Mi primer encuentro con el miedo
pasó cuando encendí el ordenador y abrí el solitario. Entonces
tenía catorce años, y mis miedos eran otros.
Tuve miedos fabulosos cuando niño.
Imaginaba selvas color sepia con arenas movedizas
y buitres negros que devoraban vivos a los hombres.
Entonces el viejo era real y la tele ya no existe.
Tampoco sé si la casa en la que estaba existe aún.
Lo que sé ahora es
que la vejez puede ganarle días a la muerte con un póquer de reyes
miércoles, 23 de febrero de 2011


viernes, 11 de febrero de 2011
“Respirar y dejar de respirar”
Jorge Teillier
Y está parado en mitad de la calle como la víctima promedio del tráfico.
Uno siente, a veces, tristeza por el desprecio de un desconocido.
Sale y la calle es más sola que la casa.
Recibe clases de inglés. Paga deudas. Compra cosas.
Piensa en la posibilidad de las ventanas
del mundo que se retuerce sonriente tras la puerta.
Recibe la lluvia, se embriaga, come carne.
Uno respira. Sólo eso. Y deja de respirar cualquier día opaco
o soleado si eso importara.
Uno se despide cuando ve a la vida alejarse sobre trenes rápidos
por la madrugada.
Uno no habla: envejece y muere en silencio, como un árbol.
jueves, 19 de agosto de 2010
Como una serpiente

El lugar mordía sus calles. Sus caminos
manaban gotas de sangre triste y espesa.
No había hombres ni dioses. Sólo el fuego
extinto con el que todo había muerto.
Estábamos en la mitad de nuestras vidas y supimos
que entonces no era el momento para desnudarnos
y coger bajo el cielo débil. Los fantasmas
hubieran muerto de miedo
de verla llorar mientras hacía el amor.
Ahora no hay fantasmas, sino réplicas de un rostro
a través de aguas confusas
y el pasado amenaza con llegar, como una serpiente.
Hicimos de aquel lugar nuestra casa
habitamos las ruinas
el dolor de las paredes desplomándose
sobre el suelo sin hombres.
A veces el pasado arrastra palabras ajenas
de quienes no fuimos.
domingo, 18 de julio de 2010
V
como una flor que marchita
o como un caballo que galopa
en un campo demasiado grande.
Esta no es la historia triste del pasado
sino la historia tuya
la historia de hombres volviéndose lobos
a mitad de la noche
para aullar tu nombre al abismo. Volveré
a gritar cuando me quede sin fe
y volverás como una ninfa pálida
cargando las armas con que asesinas
a los hombres perfectos.
No hay vida tan corta
como la vida de la muerte.
No hay muerte tan larga
como los hijos buscando algo
por lo que valga la pena luchar
en el funeral del mundo.
martes, 20 de abril de 2010
Perros

Los perros descubren la calle
fantasmas aúllan sobre asfalto
ladran y mueren
como promesas húmedas que se van
con agua en los ojos.
Pienso que los poemas son certezas.
Pienso en una explosión magnífica.
En el aullido profético de la demencia.
No sé si alguien derribará la puerta o gritará mi nombre
para cobrarse mi fracaso ahora. No lo sé.
Sé que los perros vagan por la calle
tragedias flacas que ladran y mueren como poetas necios
que llueven sobre la piel sin gloria del mundo.
domingo, 14 de marzo de 2010
El rostro de un niño enerva la mañana

El rostro de un niño enerva la mañana. El círculo es frágil si aparta la vida de los otros. Una mujer vestida de blanco cogió un ramo de rosas, cubría su rostro con un velo. Nadie llama a nadie. Los nombres se escapan del calor de una lucha estúpida. Nadie sabe si el futuro es real, o si el pasado no es un resplandor difuso devorado por la muerte. Nadie sabe nada. Objetos simples comienzan a cobrar importancia: un cigarrillo encendido en un basurero. Un tiovivo que da vueltas al mundo en un rincón de París que nadie conoce. Ríe un vendedor de seguros. Llueve.
"In Holstenwall, where I was born...".
Imagen tomada de la película El gabinete del doctor Caligari.
domingo, 31 de enero de 2010
Cualquier árbol nace y cualquier hombre cae sobre la arquitectura sorda de Urbina.
Tal vez antes de morir pensó en la poesía y en los poetas y quiso escribir el último poema estúpido y no pudo.
La vida de los poetas es un chiste de humor negro, pensó,
una broma negra que ríe desde la ventana del silencio de la entrepierna de los días lentos e inútiles.
Y leyó el anuncio de “Triple saldo” en una valla frente a su fin:
el retrato de la belleza de una ciudad no son sus calles, ni sus edificios antiguos,
ni sus monumentos ni sus parques ni sus jardines,
sino la estructura que las vallas publicitarias forman
sobre una avenida ancha mientras alguien mira, extasiado, los ojos de la muerte.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Un volcán de fotos
El fuego espera: humo.
Fotografía: Bill Brandt, El hogar.
lunes, 20 de julio de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
Ningún río
tú tranquila
no vengo a pedirte
que te rías encima la muerte de Dios
eso
ya es pasado.
Tampoco vengo a hablar de los sujetos
que ayer mataron a un pájaro
o
a una familia
con una honda
o un mal discurso. No.
Todas las noticias son viejas
con el hecho de ser.
Abre la prensa
y lee: el fin del mundo pasó ya
sólo quería contarte una historia
triste y tonta
que te conmoviera o te asustara
para que salieras huyendo
como una silueta que corre frente al sol
cuando anochece.
Mira
no existe ningún río
para sentarse en las riberas
ni ninguna fuente
para que alguien la busque en un diccionario de símbolos.
Sólo deja que te cuente una historia
tonta y triste


