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lunes, 9 de enero de 2012

Último viernes, Elena Salamanca


Los relatos reunidos en Último viernes de Elena Salamanca están construidos sobre un hecho real. Un momento con una terrible carga de realidad dentro un contexto que parece más bien surrealista. El resultado es la misma distorsión a la que apostaban los pintores expresionistas. Los tres primeros relatos, agrupados en la sección ‘Última época’ son eso: cuadros surrealistas que intensifican un detalle. El fragmento de una realidad visto con lupa. Un acontecimiento crucial, capaz de cambiar una vida. 
Los tres primeros relatos son también los mejor logrados técnicamente. Las digresiones narrativas y de puntos de vista agilizan el desarrollo de los acontecimientos. Hacen que los hechos sean conocidos dentro de un plano cerebral oscuro, intuitivo. En ellos, la distancia es crucial. La distancia que establecen los personajes respecto al mundo como un hecho trivial. Ajeno a sus conciencias.
El relato que titula el libro narra la situación de una mujer que vive en una pobreza extrema. Tan extrema que ha perdido su capacidad reproducirse. Es estéril, como la tierra del pueblo en el que vive. Su esposo la ha abandonado por emigrar hacia la capital. Uno logra observar a la muerte, tanto de la narradora como de la tierra sobre la que vende refrescos, mientras la visita un hombre en un carro negro y enorme que llega a presenciar la procesión del Santo Entierro. Ese ritual que celebra la muerte siempre los últimos viernes del mundo.
El segundo relato, Certezas de él, presenta a una mujer que peregrina por la insistencia de su pareja de un médico a otro. Tras una interminable serie de exámenes clínicos que no logran concluir nada, ella insistía en lo que tenía era un hombre. Una enfermedad que sólo fue capaz de curar ella misma en el plano idealizado del relato. 
Es agradable encontrar un buen libro de relatos por mero azar. Más si se trata de un libro de relatos como Último viernes: escrito con toda la fuerza y la energía de una juventud inconforme. Un libro escrito con esfuerzo y tiempo. 
Salamanca, Elena (2008). Último viernes. Concultura, San Salvador.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Radiografías (René Morales Hernández, 2010)


La vocación de quedarse contra la de irse. La vocación de estar cerca y sentirse otro. De temer al extraño que existe cuando se está solo: la conciencia del otro. Ese que no conocemos. El que tenemos la oportunidad de crear en los sitios donde nadie nos conoce. Cuando la geografía más cercana desaparece y sólo queda el fondo: lo que no se puede ver sino a través de una lectura en rayos X de la presencia. El afán por la permanencia de un personaje que no pertenece a ningún sitio. El influjo de un espacio gris que respira la miseria de los días solitarios en lugares desconocidos.  
Radiografías de René Morales Hernández es el retrato de un viajero fragmentado en los sitios. Un libro de terror e insomnio: está plagado de bestias sibilantes o una sola. Un solo animal endémico que desfallece en su ira, en su impotencia, en su angustia. En la derrota de la furia a manos de la ciudad que no duerme.  Es el retrato del lado doloroso y oscuro de lugares tan difusos como el imaginario mismo. La debacle del mundo a través de la contemplación de las horas amargas de las madrugadas de ciudades sin fe. La respiración jadeante de las calles cuando el habitante de la noche comienza a arrepentirse de sus debilidades.
Hay la cordura de un grito desesperado. La plegaria de un alma que cae hacia el vacío mientras se da cuenta de que nadie la escucha. El poeta camina por las estaciones del metro, espera en las paradas de bus, en los parques, los aeropuertos, las barriadas marginales. Siempre con valor. Sin esperanza.

René Morales Hernández (2010). Radiografías. catafixia editorial. colección latina.
Imagen: Revista Luna Park

sábado, 12 de noviembre de 2011

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?


Sueñan los androides con ovejas eléctricas es una novela terriblemente triste.  Es la visión caótica de la degradación humana: luego de haber enfrentado una Guerra Mundial Terminal, la gente juega a sobrevivir en lo que queda de un planeta destruido. La certeza de la extinción de la especie se vuelve una forma cotidiana de vida. Una vida como un arácnido con la mitad de sus patas amputadas, que suplica a los androides la oportunidad de vivir.

 Quienes se quedaron en la tierra y no emigraron a Marte construyen su cotidianidad dentro una farsa: su ciudad, su trabajo, su religión: su existencia. En esa realidad, el androide es la consciencia del otro: el más pragmático de los sustitutos de lo humano. Al igual que el maniquí y el espantapájaros, el androide tiene esa inquietante actitud de inconsciencia condenatoria.

En este contexto, Rick Deckart es un cazador de bonificaciones: un policía que se dedica a matar androides “ilegales” en su distrito, para cobrar una recompensa.

Desde la interrogante del título, la obra supone la asimilación del otro. El cuestionamiento surge como un discurso apologético que justifica la existencia del ser humano con su capacidad de soñar. Pero, ¿sueñan también ellos? Uno de los capítulos que mejor representa esta pregunta es la escena en la que Rick Deckart tiene relaciones sexuales con Rachael Rosen: la androide que finalmente mata a la cabra nubia de Rick. Símbolo de la carcajada con la que lo artificial celebra su victoria sobre lo humano.
La posesión de animales en el futuro de Dick es un indicador del nivel socioeconómico de las personas. El anhela de alimentar a un perro real, a una vaca, a un insecto. Además de ostentar un indicador de clase, esa es la forma en la que los humanos manifiestan su entonces patético aprecio a la vida.

sábado, 21 de agosto de 2010

La gente nace en septiembre

Veintinueve de mis amigos de Facebook cumplen años en septiembre. Esta cifra representa un 10.81 por ciento del total de mis amigos. Si la distribución hubiera sido equitativa entre los meses del año, a cada uno le correspondería un 8.33 por ciento de la muestra. Sin embargo, la tasa de natalidad de septiembre es 29 por ciento mayor que la normal. Si consideramos que los 268 amigos de su servidor constituyen una muestra más o menos significativa (aunque tendría que ser mucho mayor), quiere decir que, en efecto, el famoso mito de los hechos en diciembre no es mito: hay más gente que nace en ese mes. Seguramente a causa de una romántica celebración de las fiestas de fin de año.

La Navidad se instituyó el 25 de diciembre para mitigar los supuestos bacanales de las fiestas paganas de primavera: las fiestas dionisíacas (griegos) y posteriormente báquicas (romanos). Luego, la imagen del dios griego con patas y cuernos de macho cabrío y cola fue identificada por el cristianismo como la imagen del demonio.

Saludos a los nacidos en septiembre. Fuimos concebidos con un patente deseo de nuestros padres de nacer en el mes del fervor patrio (que alguien más haga este cálculo para noviembre, que coincidiría con los hechos en el mes del amor). ¿Alguien le dejará algo al resto de meses?

Imagen: Sandy Skoglund (otra vez). BABIES AT PARADISE POND

jueves, 7 de enero de 2010

Avatar

Anoche fui a ver Avatar y salí de la sala con ganas de ser azul, tener cola, usar taparrabo y habitar en una selva exótica con destellos neón. Una mezcla del Amazonas con Las Vegas. La historia es simple y la película es técnicamente impecable. El valle improbable languidece, convence. Siempre he admirado la imaginación de los directores para concebir las locaciones de la ciencia ficción. Además, mi cultura cinematográfica es pobre y me compran fácil filmes como éstos, en los están incluidos los requisitos esenciales holywoodenses: sexo, amor, golpes, villano insensible, dinero, etcétera.

La guerra es un tema farandulero por excelencia. La industria cinematográfica se ha valido muchas veces de él para llenar salas. Todos tenemos una sed de destrucción y violencia: por eso los muñecos con los que jugamos de niños y las películas de acción. Por eso, las críticas que la película ha recibido sobre el contraste de la guerra y la violencia del final y el desarrollo de armonioso de la trama son válidos. Aunque en general me gustó y la recomiendo.

martes, 29 de diciembre de 2009

Artículo de Gabriel Zaid

Gabriel Zaid publicó en Letras Libres un artículo titulado "Malthusiana".
Thomas Malthus fue quien descubrió en el siglo XVIII que la población mundial crece en proporción geométrica, mientras que los alimentos a nivel mundial sólo crecen aritméticamente. Es decir, de forma lineal: la gente crece más rápido que los alimentos. El artículo pinta un panorama inquietante (desconcertante, deprimente, etc.): la predicción de que habrá más escritores que lectores en un futuro. En este caso, los escritores crecen aritméticamente y los lectores proporcionalmente (la mayoría de escritores son lectores, por lo que objetaría que no pueden crecer escritores geométricamente sin que crezca al menos de la misma forma el número de lectores, pero imagino que se refiere sólo a los lectores que no escriben).

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Premios

Rubén Nájera, quien se identifica como dramaturgo, ganó con el poemario Las aguas del olvido el V premio mesoamericano de poesía Luis Cardoza y Aragón, auspiciado por la embajada de México en Guatemala. El poemario tiene textos valiosos, pero son más los que resultan demasiado sosos, lentos. También existe en ellos un aire naturalista realista, enfrascado en descripciones minuciosas. Aún hace uso excesivo del hipérbaton, lo que relega a los versos violentos. El premio fue entregado la semana pasada y el texto está editado con Editorial Cultura.

En el mismo escenario: el Centro Cultural Luis Cardoza y Aragón, se hizo entrega del Premio de Novela Corta Luis de Lión a Byron Quiñónez, por su novela Aquí siempre es de noche. Habrá que leerla.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Borges

De hablar de Borges, hace unos días soñé que venía a Guatemala. Lo encontré en la librería SOPHOS y hablaba de La invención de Morel y de la obra de Henry James. Nunca recuerdo los sueños luego de unos minutos de haber despertado. Los leo de una especie de diario de sueños que llevo desde unos años. Un vicio. Una costumbre malsana y caprichosa. Por eso, no puedo decir que el título de Bioy o que las palabras sobre Henry James, o que el sueño mismo sean ciertos.

viernes, 17 de julio de 2009

Bolaño


El pasado miércoles 15 de julio se cumplieron seis años de la muerte de Roberto Bolaño. Murió de insuficiencia hepática, y con él se llevó el final de 2666. Un proyecto literario sin precedentes que concibió para patrocinar la educación de su hijo Lautaro, cuando él faltara. Tal vez murió recordando a Mesmer, candidato de salvación al hipo de Vallejo en ‘Monsieur Pain’. O pensando en qué final darle a su novela.

A Bolaño lo leí casi al mismo tiempo que conocí a Piglia y a Auster. Escritores que marcan de una u otra forma, un cambio de rumbo en la obra de cualquier intento de escritor contemporáneo. Su muerte representa la consagración de su obra. Hasta ahora se mantiene como el referente generacional de los escritores actuales. El mito poético que los jóvenes contemporáneos buscan en la literatura, como Lima y Belano buscaron a Cesárea Tinajero en ‘Los detectives salvajes’.

Confesaba ser un ‘lector que escribe’. Lejano a la erudición (no por conocimiento, sino por actitud), los títulos que menciona son tomados como mensajes personales, como lecturas obligadas de alguien que tuvo el criterio de reafirmar y reconstruir un canon especialmente latinoamericano. Sobre todo porque sobre el ritmo vertiginoso que actualmente lleva la literatura, uno se ve impresionado por alguien que asumió su papel como escritor. Cuando le pidieron un consejo para los jóvenes que escribían, dijo: “les digo que ser escritor es una profesión”.



Bolaño fue un poeta real, capaz de soportarlo todo, como él mismo dijo en ‘Llamadas telefónicas’: “Un poeta puede soportarlo todo”. Uno no lo conoce, pero lo recuerda en sus obras. En sus entrevistas. Recuerda al joven miope robando libros en el DF o en Santiago. Recuerda, sobre todo, al autor de ‘Los perros románticos’, al amigo de Mario Santiago y admirador de Enrique Lihn. Al guardián misterioso del camping que retrató en ‘Los detectives salvajes’. Al Bolaño cuarentón o cincuentón que era el que salía en las entrevistas. A Arturo Belano, carteándose con Sensini, buscando los concursos vigentes para ganar unas monedas extras. A la hija de Sensini, tocando mojada la puerta del apartamento de Belano. Al poeta que estuvo solo, que escribió y que creció solo y que fue descubierto por Herralde e inmediatamente publicado y consagrado, ya en los últimos años de su vida.

martes, 21 de abril de 2009

Una chica Almodóvar



Sabina afirma que quiere ser una chica Almodóvar, y aunque la canción comienza a desenmarañar esa mezcla de misterio y conmoción, de atracción y admiración, pero al mismo tiempo, la percepción del hieratismo católico que evocan los personajes femeninos de los filmes del español (‘Hable con ella’, ‘Todo sobre mi madre’, ‘Volver’, etcétera), la revista ‘Letralia’ publicó recientemente un artículo sobre tres de sus películas.

Las obras de Almodóvar evocan a las novelas de Laforet, aunque cronológicamente no coincidan. Recuerdan a Cela, a los dramas de Buero Vallejo; a la fortaleza de la mujer de la posguerra, que es universal (aunque las tramas no se desarrollen en ese período). Pero combinada con cierto dejo de inocencia que conserva dentro del sensualismo.

Entonar un tango de Gardel mientras el cadáver del esposo aguarda en la nevera. De fondo, los molinos de viento contra los que arremetió el Quijote, y todo símbolo de españolidad posible: el partido del Dépor, los matadores de toros, el viento que enloquece a la gente. España en cada personaje.

La única crítica que haría al artículo es la recurrencia exhaustiva a la biografía del director para justificar elementos de la trama. De hecho, esa es su eje central. Sin embargo desentraña una verdad indiscutible. Buena parte del el encanto de las películas se debe a sus mujeres. Les comparto el link de la publicación.

www.letralia.com/207/articulo09.htm

lunes, 9 de junio de 2008

Sobre Cuerno en Panza

Tarde para escribir un comentario, pero aún vale. El domingo 1 de junio fue la primera función de una nueva compañía de teatro. Hablamos ni más ni menos que de la compañía de teatro de la facultad de Humanidades de la USAC.

Es de celebrar esta actividad en un lugar en el que la actividad teatral se limita a esporádicas funciones ajenas a la farsa. Además, es de celebrar el surgimiento de una compañía de teatro formal y responsable con el espectáculo. De las que tienen jornadas enteras dedicadas al ensayo y perfeccionamiento de detalles de movimiento, gestos, entonación.

La obra representada fue "Cuatro corazones con freno y marcha atrás" de Jardiel Poncela. La pieza teatral es cómica. Un humor cargado de ironía y sutileza que, con ayuda de algunas adaptaciones a nuestro contexto, logra crear una risa que a es a la vez duda para el espectador.

El escenario era pequeño, se trataba del pequeño teatro del Museo del Ferrocarril. (El Teatren) Por lo que se impidió el desarrollo completo de algunos personajes cuya voz y entonación estaba ensayada para escenarios mucho mayores. Sin embargo, se notó bien el resultado de todos los meses previos a la representación.

Saludo a mis amgios: Fernando, Marcela y Alberto, que forman parte de la neófita compañía. Espero que la afluencia de personas al evento se incremente con el tiempo. (Se están presentando los domingos a las tres en en lugar antes descrito) Y espero que la representación de Poncela sea un buen comienzo para continuar fortaleciendo el fantasma teatral que se niega a desaparecer en nuestro país.