jueves, 19 de abril de 2012
Intro 3 de la música
jueves, 29 de marzo de 2012
Wislawa Szymborska
"Los sueños vergonzosos son obra de Satanás.
Mi alma es tan cierta como el hueso de una ciruela".
Wislawa Szymborska
Tristeza. Un mes después, me entero de la muerte de Wislawa Szymborska. Miento. No es tristeza. Es más consternación, desengaño, no sé, algo así. La poeta que trató de redimirnos. Como un tonto, al saber de su muerte me puse a leer de nuevo un libro suyo. Comparto con ustedes la ingenuidad que pudo haberme llevado a esa lectura y transcribo algunos de los poemas incluidos en la antología Paisaje con grano de arena (Lumen, 2005).
Notas de una expedición no realizada al Himalaya
Así, pues, esto es el Himalaya.
Montañas corriendo hacia la luna.
El instante del despegue detenido
en un cielo rasgado.
Un desierto de nubes lleno de agujeros.
Un golpe en la nada.
El eco: un mudo blanco.
Silencio.
Yeti, abajo es miércoles,
hay abecedario y pan,
dos y dos son cuatro,
la nieve se funde.
Hay una manzana roja
partida en cuatro.
Yeti, entre nosotros
no sólo existe el crimen.
Yeti, no todas las palabras
condenan a muerte.
Heredamos la esperanza,
regalo del olvido.
Verás cómo entre ruinas
parimos niños.
Yeti, tenemos a Shakespeare.
Yeti, tocamos el violín.
Yeti, al anochecer
prendemos la luz.
Aquí, ni luna ni tierra,
y se congelan las lágrimas.
¡Oh, Yeti, casi hombre de la luna,
piénsalo y vuelve!
Así dije, a gritos, al Yeti
entre las cuatro paredes de avalanchas,
y para entrar en calor pateaba
en la nieve,
en la eterna.
El álbum
Nadie en mi familia murió de amor.
Romances sí hubo, no cosa seria.
¿Tísicos Romeos? ¿Julietas con difteria?
No. Alcanzaron la vejez en flor.
¡Ni uno murió de cartas sin respuesta,
con letra por lágrimas borrosa!
Llegaban vecinos, traje de fiesta,
con anteojos, levita y una rosa.
Nadie se asfixió dentro de un armario
por huir de maridos de sus amantes.
Faralaes, mantillas ni volantes
echaron a nadie de la foto por falsario.
¡Cuán lejos sus almas del infierno del Bosco!
Sus pistolas no defendían amores furtivos.
(Morían a balazos, mas por otros motivos,
en el frente, en un catre bien tosco).
Ni la bella, la del moño vistoso,
con ojeras como de bacanal,
partió a vela en pos de un joven fogoso
por el mar de su hemorragia cerebral.
Antes del daguerrotipo quizás hubo amor de veras,
pero no en las fotos de mi familia.
Los días tenían tempo de vigilia
y ellos morían de gripe o de paperas.
Fotografía: http://www.guardian.co.uk/
viernes, 2 de marzo de 2012
Intro de la música
miércoles, 25 de enero de 2012
Extrañando a Kissinger, Etgar Keret
martes, 17 de enero de 2012
dos poemas
lunes, 9 de enero de 2012
Último viernes, Elena Salamanca
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Música rara, XVII
jueves, 8 de diciembre de 2011
Radiografías (René Morales Hernández, 2010)
Imagen: Revista Luna Park
sábado, 12 de noviembre de 2011
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
sábado, 27 de agosto de 2011
Los demonios de Urbina (piezas sueltas)

3.
Aquí están los locos, quemándose
sin que sus gritos se escuchen como la voz
que clamó en el desierto de los locos.
Aquí están los locos diciendo lo que ellos
no escucharon. Aquí el calendario
con números rojos señalando la fecha
en que descenderá Dios
para martillar los clavos de las cruces
que lloverán sobre los últimos días.
Aquí estamos sólo gritando por el
fuego de la demencia que nos une. Baja, Dios:
el infierno está vacío.
9.
Los elefantes despejan el camino que conduce al acantilado.
Los sigue con los ojos vendados. La canción se pierde entre el estrépito y el miedo.
Recuerda que ninguna palabra es suficiente para interrumpir el camino de las hormigas
que devoran al incauto que envejeció sin salirse del pasto caníbal.
Alto, grita y la muerte le duele tanto menos.
Entonces recuerda los pasos de ella tras los elefantes del primer hombre marchando hacia el acantilado.
Tranquilo. Dios nunca volverá a destruir estas tierras.
En cambio, crecerá asfalto.
Flores de concreto y mujeres falsas.
Hombres plásticos. Jardines llenos de falos enormes de cristal y hormigo.
“Edificios de mil ventanas se alzarán resplandecientes”
Ese será su infierno.
10.
No nos hemos arrodillado ante el abismo
por temor a Dios. El abismo nos llama
porque estamos solos y los caballos
atraviesan furiosos un campo plano.
No. El abismo no es nuestro padre
sino nuestro único destino fiel. Nuestra palabra
despojada de los murmullos de los hombres.
El abismo no es nuestro padre
sino nuestro único amante.
Imagen: The Flatiron, Edward Steichen




